
Ethan y su equipo deberán hacer frente a una nueva amenaza: interceptar un importante material (denominado "Pata de Conejo") antes de que caiga en manos peligrosas. Deberá lograr el objetivo en un tiempo record, ya que tiene un implante explosivo en su cabeza y, para colmo, su mujer va a ser utilizada como moneda de cambio.
Para alegria de muchos, vuelve el cine palomitero a la saga. Si con la anterior secuela, casi se nos atragantan las palomitas ante tanto despropósito, con esta película no sólo nos alimentan sino que incluso pedimos mas. Ha sido todo un acierto el cambio de director.
Si bien es cierto que las escenas poco (o nada) creibles vuelven a la acción (especialmente esos helicópteros con complejo de X-Wing "esquivalotodo"), por fin se agradece un poco ver un despliegue de medios a lo grande sin minar la dignidad del espectador. Parece que se han currado un poquito más el guión (que por otra parte no deja de ser chapucerillo), incluso tiene un comienzo cuanto menos prometedor, pero sigue fallando en esas lagunas argumentales que no consigue resolver, ni tiene intencion de ello (McGuffin, here we go!)
Dicen - con razon - que es bastante predictiva, pero no se puede esperar menos de un agente Hunt que es capaz de convertirse en McGyver o Spiderman a la primera de cambio, que sabe mas idiomas que paises existen, y que parece que tiene mas vidas que un gato. No, no es Jason Borne, pero poco a poco se va forjando un curriculum que, si no lo estropea el guión, puede dejar un bonito hueco en la historia de la acción cinematográfica.
Se deja ver, especialmente si uno sólo busca ruido, persecuciones y secuencias espectaculares. Por cierto, por fin descubriremos cómo se realizan las máscaras... en pocos minutos!!
Lo mejor: el prometedor comienzo
Lo peor: el guión no termina de convencer
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